El balón de fútbol de Gerardo Diego

A Gerardo Diego poco le importaban los royaltis. Mientras decenas de periodistas y novelistas discutían sobre cómo debía llamarse al juego —piebalón, fudbol, pilapie, bolopie y hasta esferomaquia— él se centró en lo verdaderamente importante: zurcir un balón a base de versos. «Tener un balón, Dios mío. / Qué planeta de fortuna» fue el comienzo de su poema Balón…

La Contraoda del poeta txuri-urdin

Gabriel Celaya sabía que un poeta, ante todo, le debe fidelidad a su poesía. Es lo poco que trae al mundo bajo el brazo, será el pan de cada día, y lo único que se llevará a la tumba. Puede odiarla o incluso maltratarla, pero nunca traicionar su lealtad. Ese día, el poeta estará perdido,…

Un encontronazo poético

  José María de Cossío contestaba con una pregunta cuando le comentaban su pasado como presidente del Racing de Santander: «¿Qué inconveniente puede haber en eso?», respondía a su interlocutor. «Es como si usted me dijera que he sido —y soy— aficionado a leer toda clase de libros y a comer bien, lo mejor posible.…

¡Bienvenido, Mr. Foot-ball!

  El foot-ball desembarcó en los puertos españoles hablando inglés. A pesar de que el lingüista y académico Mariano de Cávia había reivindicado, en 1877, el uso de “deporte” en lugar de sport, los vocablos referentes al fútbol tardarían años, y varias discusiones entre periodistas y escritores, en traducirse y asentarse. Bastante tenían los primeros…

El equipo más poético del fútbol español

  Los balidos de las cabras desperezaban el silencio de la sierra. Como si despertase de un sueño, Miguel alzaba la vista del papel de estraza y entrecerraba los ojos cegado por los rayos de sol. Ante él: un inmenso paisaje verde moteado por el blanco algodonado de las cabras. Acomodaba la espalda en el tronco de la…

Las patadas empelotantes de Canal Feijóo

  En 1923, se disputó en Argentina el trigésimo noveno torneo de Primera División, organizado por la AAF. Aquella edición tuvo un final abrupto: la AAF decidió darlo por terminado cuando todavía no se habían jugado todos los partidos. Para elegir al ganador se disputó un desempate entre los dos equipos que compartían el primer puesto. El Boca Juniors,…

El poeta polirrítmico loa el football de Gradín

  La palabra hincha tiene su origen en los estadios uruguayos. A finales del siglo XIX, el grito de un aficionado retumbaba en todo el campo. No eran las ollas burbujeantes de cánticos, insultos o silbidos de la actualidad. En sus inicios, reinaba un silencio respetuoso por lo que se jugaba en el césped y…

La nueva hazaña de los olímpicos del 24

  A principios del siglo XX, Montevideo se había convertido en un potrero inacabable en el que se jugaban infinidad de partidos. El foot-ball que habían traído los trabajadores de los ferrocarriles se había propagado como una mancha de aceite por los campitos. Los pibes hacían pelotas con todo lo que pillaban por los rincones, mientras recitaban de memoria la…

Las emociones del solitario Montherlant

    Durante los JJOO de París, Henry de Montherlant y Giraudoux, entre otros escritores, pusieron sus plumas al servicio del proyecto olímpico del barón Pierre de Coubertin. No solo escribieron obras para optar a los premios literarios, sino que entrevistaron a muchos de los atletas. Giraudoux, entre otros, al corredor finlandés Paarvo Nurmi, conocido como Flying Flinn, estrella en aquellos JJOO porque solo necesitó una hora para lograr…

El Napoleón del foot-ball

El primer día de 1863, nació Pierre de Coubertin en París. Ese mismo día, muy lejos de allí, en Estados Unidos, se dio uno de los primeros pasos en la autarquía de los esclavos: entró en vigor la Proclamación de Emancipación en todo el territorio confederado. Proclama que, así y todo, no evitó que horas después se luchase en la…

Poesía del balón

  Poesía son unos niños andrajosos que corren detrás de la pelota. Un verso que retumba en el bote del balón. El mordisco de verdín en los pantalones. Hay poesía en las tres líneas de tiza, escuálidas y torcidas, que dibujan la portería en los ladrillos de la pared. Y épica, y picaresca también, en el chupinazo que…