Un encontronazo poético

  José María de Cossío contestaba con una pregunta cuando le comentaban su pasado como presidente del Racing de Santander: «¿Qué inconveniente puede haber en eso?», respondía a su interlocutor. «Es como si usted me dijera que he sido —y soy— aficionado a leer toda clase de libros y a comer bien, lo mejor posible.…

¡Bienvenido, Mr. Foot-ball!

  El foot-ball desembarcó en los puertos españoles hablando inglés. A pesar de que el lingüista y académico Mariano de Cávia había reivindicado, en 1877, el uso de “deporte” en lugar de sport, los vocablos referentes al fútbol tardarían años, y varias discusiones entre periodistas y escritores, en traducirse y asentarse. Bastante tenían los primeros…

Las patadas empelotantes de Canal Feijóo

  En 1923, se disputó en Argentina el trigésimo noveno torneo de Primera División, organizado por la AAF. Aquella edición tuvo un final abrupto: la AAF decidió darlo por terminado cuando todavía no se habían jugado todos los partidos. Para elegir al ganador se disputó un desempate entre los dos equipos que compartían el primer puesto. El Boca Juniors,…

La nueva hazaña de los olímpicos del 24

    A principios del siglo XX, Montevideo se había convertido en un potrero inacabable en el que se jugaban infinidad de partidos. El foot-ball que habían traído los trabajadores de los ferrocarriles se había propagado como una mancha de aceite por los campitos. Los pibes hacían pelotas con todo lo que pillaban por los rincones, mientras recitaban de memoria…

Las emociones del solitario Montherlant

    Durante los JJOO de París, Henry de Montherlant y Giraudoux, entre otros escritores, pusieron sus plumas al servicio del proyecto olímpico del barón Pierre de Coubertin. No solo escribieron obras para optar a los premios literarios, sino que entrevistaron a muchos de los atletas. Giraudoux, entre otros, al corredor finlandés Paarvo Nurmi, conocido como Flying Flinn, estrella en aquellos JJOO porque solo necesitó una hora para lograr…

Poesía del balón

Poesía son unos niños andrajosos que corren detrás de la pelota. Un verso que retumba en el bote del balón. El mordisco de verdín en los pantalones. Hay poesía en las tres líneas de tiza, escuálidas y torcidas, que dibujan la portería en los ladrillos de la pared. Y épica, y picaresca también, en el chupinazo que despeina…